miércoles, 13 de abril de 2022

Libro "Se vende un país. Relatos de Paraguay"

Mientras se están gestionando materiales audiovisuales sobre Argentina, salió un libro mío sobre Paraguay que —si llegaste a este blog por un interés en lo antropológico, medioambiental y social— sencillamente te va a interesar.

«Se podría creer que no existe un país menos relacionado con los dinámicos cambios en el mundo contemporáneo que el anónimo Paraguay. Sin embargo, cada vez que compramos carne en el supermercado del barrio, nuestro almuerzo resulta ser directa- o indirectamente cofinanciado por los paraguayos y el medio ambiente que los rodea. El libro “Se vende un país. Relatos de Paraguay” es un viaje temático por los resultados de la globalización.»

Conoce más detalles de este trabajo y consigue un ejemplar (¡click!)




viernes, 5 de julio de 2019

El camino más corto de San Juan a Córdoba en bici

Las rutas más comunes de San Juan a Córdoba —por la RN20 y Altas Cumbres o por la RN141 y Cruz del Eje— llegan a casi 600 kilómetros de largas. Además el constante acompañamiento de camiones no es quizás lo más agradable para un ciclista. El camino alternativo es casi 100 km más corto y en partes: bastante tranquilo. Y sin embargo: completamente desconocido.

Una de las noches por el camino

Se trata de tomar el camino a Chepes y luego de llegar a la rotonda donde se encuentran la RN77 (al norte) y la RN79 (al sur) seguir derecho hacia el este por la ruta provincial de tierra, que en la parte que recorre la provincia de La Rioja se denomina RP20, mientras que en Córdoba — RP28.

Te puede interesar --> libro "Se vende un país. Relatos de Paraguay"

Su último trayecto —el de Taninga por Tanti y Carlos Paz a Córdoba Capital— resulta algo más conocido, por lo menos para los ciclistas de la zona, sin embargo sobre el primer trayecto —la arenosa picada por el seco bosque chaqueño— no pude encontrar mucha información.

¿Será que se consigue agua, comida, hay o no comunidades, es el camino tan intransitable, como dicen algunos?

Ahora que lo recorrí, aporto aquí algunos datos prácticos para quienes deseen repetir éste camino.

Vamos a hablar de éste pequeño trayecto de 125 kilómetros, marcado en el mapa de rojo, por el que muchos te van a decir: "anda no más por Altas Cumbres" o "mejor anda no más por Cruz del Eje"

lunes, 11 de marzo de 2019

Los rostros del carnaval boliviano

El carnaval más conocido en Bolivia sería seguramente el de Oruro. Acontecimientos similares en Villazón no se quedan —sin embargo— muy atrás. Diría, incluso, que superan los de Oruro, ya que a Villazón no ha llegado aún el turismo masivo, la televisión, los periodistas extranjeros y organización estricta. En el cáos informal del carnaval boliviano en la frontera con Argentina se puede acercarse facilmente a sus participantes, charlar con ellos, y —por qué no— hacerle un retrato fotográfico.

Los bajos e incesantes sonidos de los tambores más el olor de albahaca fresca hipnotizan de manera tal que aunque no marchemos por la avenida principal en vestidos coloridos, nos sentiremos parte: del carnaval, de la comunidad, de los Andes y de la Tierra.




viernes, 1 de marzo de 2019

El caballo es un progreso

—A las vicuñas no se les pone marca —el viejo apunta al cielo con el dedo, sus ojos oscuros escondidos bajo la gorra negra se tornan hacia arriba— las vicuñas son de Dios.

Llama

Vicuña

Alpaca

viernes, 8 de febrero de 2019

En camino de nuevo

Ha sido un año de mucho trabajo. No iba a serlo, o por lo menos: yo no sospechaba que terminar el libro y el documental sobre Paraguay ocuparía tanto tiempo.


Pero sí, me demoré. De todas maneras, entre permanencias en Santa Rita, Paraguay; Puerto Suarez, Bolivia, la inesperada residencia literaria en Eslovaquia y la primera visita en Polonia, mi país, en los últimos cinco años, y por fin: los largos meses en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia nuevamente, logré culminar los trabajos pendientes.

(O: los principales, porque siempre tengo algunos más por hacer, y a veces los toca esperar años para ser realizados.)

Del vasto continente me espera aún Chile y Argentina, y ya me vuelvo loco de tanto no-pedalear, así que voy, por fin, voy.

Nos encontraremos en las carreteras y los pueblos. Y, si se da la oportunidad, en los centros culturales y otros locales interesados en mostrar mi peli, albergar el concierto de música polaca o el show te fotografías y cuentos de viaje.

¡Hasta pronto!






domingo, 11 de febrero de 2018

La patria son las canciones que tocas los domingos por la tarde

Argimiro escribió en su página que —según Giraudoux— la patria son los recuerdos de la infancia. Los que conocen mi modesto blog saben, que dentro de los pocos artículos que me ha pasado publicar acá, las consideraciones sobre la patria —qué es, si acaso existe, si se puede tener varias— tienen su lugar especial, por citar solamente algunos textos como ¿Ya te has acostumbrado al calor? o Una carta de amor.



En principio todo lo que se refiere a la patria parece más bien serio y solemne, pero al pensarlo un poquito puede resultar hasta gracioso.

domingo, 14 de enero de 2018

Paraguay: Pedro Galeano y sus huertas

Lo encontré tranquilo: en su casa, preparando un caldo repleto de verduras y carne picadita. Detrás de la casa yacía un espacio preparado para una nueva huerta y él estaba yendo a la otra, más grande y campo adentro. Pero lo que parece fácil y sencillo muchas veces no lo es. También Pedro - antes de estar cuidando sus tomates hermosos en la tranquilidad de Chololó - recorrió el largo camino desde Bahía Negra, atravesando los campos petroleros, Asunción la caótica y problemas familiares nada sencillos. Pero aqui está con nosotros: Pedro Galeano, enseñandonos que el camino de la vida está lejos de ser previamente determinado. Más bien es algo que se hace - justamente - por el camino [Machado: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar"].



viernes, 13 de octubre de 2017

Cruzar el Chaco Paraguayo en bicicleta: informaciónes prácticas

Antes de cruzar el Chaco Paraguayo (o El Gran Chaco, o El Chaco Boreal) habíamos escuchado de todo. Que no hay agua, que no hay población, que no hay tráfico en la carretera, o – en cambio – que hay demasiado tráfico por ahí. Que no hay banquina, que la hay, que es imposible, que es fácil, etc.
Nuestra ruta por Paraguay: desde Asunción hacia la izquierda sería el Chaco. Los puntos rosados son escuelas donde dimos talleres de Higiene Dental Higiene Mental

sábado, 2 de septiembre de 2017

Argentina: ¿El país más peligroso de América Latina (para los ciclistas)?

Pasó hace un par de meses. Estuve en Paraguay, en la zona sur, Itapúa. Iba a Ciudad del Éste, pero la carretera hacia esa localidad la vi repleta de tráfico pesado: nada agradable para un ciclista. Se me ocurrió una alternativa: ¿y por qué no ir por el lado argentino? Por la ruta 12, la carretera que va bordeando la provincia de Misiones, tenía casi la misma distancia. Y al final – me pasó por la cabeza – ¡es Argentina!

¡Bienvenido en las carreteras argentina!
Hay argentinos que son campeones en autopromoción. Durante mi viaje desde México hacia el sur he encontrado muchos quienes unanimamente me contaban las maravillas de su país, el – según me decían – más desarrollado, más hermoso y más "civilizado" de América Latina. Si es así, pensé, seguramente tienen unas carreteras hermosas y seguras.

jueves, 3 de agosto de 2017

¿Por qué NO QUIERO que la gente de Polonia aporte para la gente de Paraguay?

En los últimos meses estabamos realizando con Jessica (odontóloga de Bolivia) un proyecto educativo en el interior de Paraguay. Visitamos las escuelas y realizamos talleres de higiene dental e higiene mental. Regalamos cepillos de dientes, hacemos teatro de títeres e incentivamos los jovenes para que sueñen y - más que todo - para que cumplan sus sueños.


Visitando la comunidad de los indigenas mbya en Santa Rita
Por una casualidad el proyecto ganó cierta difusión y popularidad a través de los medios de comunicación en Paraguay. Quizás el éxito más grande fue el video de ABC TV visto por 41.000 personas, más de 500 "me gusta" en facebook, más de 100 veces compartido. Ésta publicación fue seguida por nuestra aparición en la televisión CANAL 13, textos en el diario Crónica, en el diario ABC Color y en su revista dominical. También el video-relato que preparamos nosotros ha sido visto por más de cuatro mil personas, al igual que los relatos fotográficos de diferentes escuelas que subimos de vez en cuando. En los comentarios siempre se nos da las gracias, se nos felicita, se pide a Dios que nos bendiga, y que eso es lo que necesita Paraguay. Y ahora ya sé, ya sé que me van a decir que soy el viejo cojudo quejón, pero más abajo les explicaré más al fondo el problema: por ahora reciban la queja con calma y paciencia. Pues animados por la buenísima recepción de nuestro proyecto en Paraguay, decidimos seguirlo y para eso armamos una página para que la gente pueda donarnos sus pequeños aportes para que podamos seguir haciendo el bien. ¿Y cuál fue la respuesta de los paraguayos? Prácticamente ninguna. Ahora: respondamos un par de preguntas.

¿No sería más sencillo pedir el apoyo fuera del país?

¡Claro! Sería cien veces más sencillo. Pero - a mi parecer - sería danino tanto para los paraguayos, cómo para los polacos, a los cuales podría pedir la ayuda con cierta facilidad. Y estoy seguro que los polacos ("aj, los europeos, tan fríos que son", ¿verdad?) ayudarían. Me ha pasado pedirles dinero para causa de una persona necesitada y la respuesta fue practicamente inmediata. ¿Y por que? Aj, ya sé, porque los europeos son ricos. Bueno, resulta que el sueldo mínimo neto en Polonia es casi igual al de Paraguay, pero no entremos en estadísticas. Pasa que algunas personas que han colaborado en el caso mencionado son personas que conozco, sea personalmente o a través de comunicación por internet. Por eso les puedo decir que muchas de éstas personas no tienen carro, apenas les alcanza para la comida y alquiler, o salieron a trabajar a Irlanda o Inglaterra para sobrevivir. Mientras tanto en Paraguay... ¿Ustedes han salido alguna vez a la carretera en Paraguay? ¿Han visto esa cantidad de camionetazas, de toyota hilux, las chevrolet último modelo, mercedes blindados, etc., etc.? Y sus choferes cuando se encuentran, hablan de que si compra la camioneta de 30 mil dolares o a lo mejor la de 40, y si mejor comprar el iphone último modelo de Amazon o de Ciudad del Este. ¿Y la bicicleta? Ay no, el paraguayo no anda en la bicicleta, porque - dice - es muy cansativo. ¿Caminar? ¿Has visto a alguien caminar en alguna de las ciudades o pueblos de Paraguay? Dificilmente. Puro auto y moto. Pero sí, se ha visto una familia paraguaya comiendose kilogramos de carne todos los días. ¿Y la fruta? Ay no, eso es para los pajaritos. Pobre gente, de verdad, en mi familia la carne vacuna se comía más o menos dos veces al año: para la Navidad y la Semana Santa. Y la pobre gente de buen corazón en Polonia cree que en Paraguay se mueren de hambre.

Y luego resulta que la gente de acá (Wroclaw, Polonia) aporta dinero , fuente: tuwroclaw.com
para ayudarle a la gente de acá (Ciudad del Este, Paraguay), fuente: barrioparanacountry.blogspot.com/

martes, 11 de abril de 2017

Las tiendas de bicicletas en Latinoamérica

En el viaje en bicicleta por América Latina - no será ninguna sorpresa - de vez en cuando se nececita comprar un repuesto. Hay veces que ésto resulta ser un asunto complicado ya que cada país tiene ciertas costumbres en cuanto a la mercancía que se consigue o no. Con la experiencia de haber pasado por Centroamérica y gran parte de América del Sur: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay, quisiera brindarles un par de consejos en cuanto a donde se puede encontrar repuestos para sus queridas bicicletas durante el viaje. ¡Se agradece en especial los comentarios que ayuden a ampliar el listado de tiendas e informaciones!

Mi bici despues de pintarla en colores de la bandera venezolana, Maracaibo

lunes, 6 de marzo de 2017

Tiene poder el olor

Tenías toda la razón. Los olores saben revivir los recuerdos. Y es más: saben hacerlo de manera quizá más fuerte que las imágenes, los sonidos o hasta la música. No, más que música más bien no. Pero igual: tenías razón.

(Es lo cómodo de tener un blog en español, cuando por ejemplo una persona cómo K., o sea la que tenía razón, no hable ese idioma.)

Hay algo en el aire de Chiquitanía – el lejano oriente boliviano – que me hace acordar de estado Sucre, el lejano oriente venezolano. No sé con exactitud que es eso: alguna yerba, fragancia de un árbol, olores del pasto o simplemente la húmedad calentada hasta temperaturas exorbitantes, que parece hacer sudar no solamente a los seres humanos, sino tambien a las plantas, los automóviles y al asfalto.

Santa Ana

domingo, 20 de noviembre de 2016

Historia de la independencia según los peruanos

Ojo, yo comprendo perfectamente que cada pueblo necesita de su mito, de su leyenda y sus héroes para consolidar la unidad nacional acerca de una idea o lo que sea, pero coño... Los peruanos se pasaron. Me explico: sus mitos a veces están tan lejos de la verdad, que hasta da risa.

Hace unas dos semanas tuve un verdadero gusto de visitar las pampas de Ayacucho (a paso de vencedores, por supuesto), el lugar donde se selló la independencia latinoamericana. Ví el obelisco - bonito, ví el lugar donde se firmó la capitulación del ejercito realista - chévere, y ví tambien un letrero informativo acerca de la historia de la independencia:

¡Tan interesante!

sábado, 17 de septiembre de 2016

¿Qué quedó de Ayampe?

Garua son estas gotitas de agua miniaturescas (¿existe palabra "miniaturesca"? si no, pues que exista) que van cayendo del cielo por ahi, por Ayampe y Puerto Lopez en agosto o septiembre. Es una especie de lo que en Europa llamamos otoño. En otoño la temperatura baja paulatinamente desde el calor del verano hasta los hielos del invierno. Eso, como el agua, apaga el alboroto vacacional y poco a poco, en cambio, entra con melancolía. Garua tambien es melancolica y es cierto, que este pedazo de la costa ecuatoriana con garua está algo calladito. No hay tanta gritería, tantas risas en voz alta soltadas al aire. Las señoras se sientan frente a sus casas esperando que escampe y no escampa durante semanas. La ropa no se seca y por las noches hay que ponerse medias y pantalones largos.

Sorprendentemente la garua sabe mojar bien. Las gotitas son pequeñitas, dificiles de percebir, pero su cantidad respalda al tamaño y hasta una corta marcha puede volverte mojado enterito y dar una esperanza de tos y gripe al otro día (especialmente si compras agua donde el señor "¡vacanisimo!", que es más barata que el agua de la señora enojada, pero el cierre siempre esta mal puesto y por el camino algo de los 20 litros de la potable se te queda en la camiseta). Pues en pocas palabras: provoca más bien quedarse en la casa.

En la casa

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El viento y la ciudad puta

Con Ecuador desaparecen los platanos y cacaotales. Aún cerca de Tumbes la tierra reverdece con los campitos de arroz, pero mas alla, hacia el sur, pura tierra seca, arida y el viento incesante.

Zorritos
La noche me agarró en Zorritos, un par de kilometros despues del pueblo. Tienen ahi un puesto de policia playera. Un policia estuvo reparando bomba de agua y fuera de eso no pasaba nada. Playa como playa, pero el atardecer sorprendió. Fue uno de estos atardeceres sangrientes, o atardeceres de fuego, cuando parece que ahi, en el horizonte, de hecho se esta apagando poco a poco una gigantesca fogata, o parece que los arboles atravesados de este aire rojo se encenderan, aunque nada de eso ocurrió. Tan extraño.

Luego la carretera pasa por Mancora, que es como la version peruana de Montañita, o sea que hay turista y restaurante por donde mire, luego Los Organos, y luego sí, pasa algo interesante. La carretera entra en un corredor entre dos montañas de arena naranjada y todo se calla. Este silencio preocupa, nos hace preguntarnos que es realmente lo que pasa. Pero lo unico que esta pasando, es que por un solo momento el viento esta tapado por la montaña y no se deja escuchar ni sentir.

Los peruanos le echan especias a la comida y aun un corrientazo barato sabe bien. Los ecuatorianos deberian aprender, ¿e?

De ahí, desde ese corredor, tierra seca y más nada. Perdon, una subida, que parece no terminar: más por el calor que hace, que por la altura, que tiene. Los carros se paran con los motores hirviendo, lo demás es viento y eructos de motores de las bombas que sacan el petroleo de la tierra.

En El Alto empieza altiplano. Hasta Talara son 50km de absolutamente nada. Hay solamente cada vez más maquinas que sacan el petroleo y de vez en cuando grupos de trabajadores uniformados en sus trajecitos color azul, esperando al carro que los lleve a las respectivas casas. Entrando la noche, parecen borrachos. Gritan, se rien y lo demás que corresponde.

Poco antes del atardecer encuentro, por fin, una tiendita. Bodeguita de un caserio de cinco casas, de las que nunca tienen nada. Y bueno, tenia una bolsa de cinco panes con arequipe, de los cuales tres eran ya comidos por el gato. Dos me vendio, yo con ese hambre que jode y un poco de agua que me regalo la señora. Se me acerca el gato desgraciado y los dos perros que tanto me habian ladrado. Les daba pedacidos a cada uno: una, otra, tercera vuelta, que coman en el desierto ese que nunca da frutos ni agua. Interesante que uno se vuelve más generoso cuanto más uno mismo necesita.

Entro a Talara ya de noche, son quizas 8pm, viento, erruptos y los ultimos carros que llegan a ese medio de la nada. Llevo una luz roja atras. Las luces de arriba son otras, las estrellas del hemisferio sur. Hay algo preocupante en ver otras estrellas, no las conocidas del norte. Algo como si estuviese uno en otro planeta, o sencillamente pues desaparece esa unica cosa que no cambiaba nunca: el cielo nocturno. Hay que aprenderlo de nuevo. Quizas esta es la verdadera cedula del ciudadano sureño: conocimiento de las estrellas de su hemisferio.

Noche, los bomberos, juego Ecuador - Peru, 1 - 2. No se que decir: perdieron, o ganaron. Creo que perdieron.

Amanezco y ya sé donde estoy. Es una de estas mil quinientas ciudades casuales. Casuales, porque casualmente hubo un pueblo ahi metido en el medio del desierto inutil. Inutil, hasta que resultó, que contiene petroleo. De ahí todo el mundo parió la grandiosa idea de llegar ahi y a ver que se puede conseguir.

Por eso digo, que esta ciudad es como puta, es La Ciudad Puta. Los que vienen, quieren solamente aprovecharse. Coger lo suyo y irse. Hay mucha gente, pero casi nadie es de ahi. Y por eso nadie la quiere a la ciudad puta. No es de nadie y nadie le pertenece a ella, por eso asi la veo, descuidada. Vinieron, cogieron, ensuciaron y se fueron. Y eso, que era linda, supongo, unas cuantas casas de barro en el medio de la tierra naranjada. Ahora tiene casuchas con techo de lata puestas por todos lados. Con un labial rojo le pintaron un centro comercial en el medio, para que brille por el momento. Pero algun día se acabará el petroleo, el centro comercial, las casuchas y los bloques de cemento se veran hundidos por arenas y todo volvera como era antes: vacio y triste, pero con arbustos adornados de basura como los arbolitos de navidad.

Talara
Por la mañana las mototaxis levantan nubes de polvo, la gente ajena espera en lugares ajenos a otra gente ajena para que los lleve en busetas ajenas a trabajo que enriquecera bolsillos ajenos. Sigo. Los puentes cruzan inmensos ríos sin una sola gota de agua. El altiplano - pues, ni tal alto tampoco - invaden hondos cañones y molinos eolicos. Es que hay mucho viento, es viento más que todo, y aquella mañana el viento pegaba demasiado duro. Pegaba, me pegaba a mi y tenia ganas de caerle a golpes, pero la mano, el puño se me hundia en el, en el viento, en el aire, era demasiado grande el enemigo, así que me toco agachar la cabeza y seguir el esfuerzo silencioso de pedalear en contra de el, al sur.

(Me preguntaba si ese viento en contra - y otros tipos de viento, dolores del alma - me iban a soplar hasta Lima, hasta Bolivia, que se yo, hasta Argentina, pero en este preciso momento de una de las poquisimas casas por la carretera salió una señora con camiseta rosada y me grito, preguntanto, que a donde voy. A Argentina voy (creo). ¿En bicicleta va?, me dice. En bicicleta. Para la despedida no me dijo "que te vaya bien". Me dijo: "te va a ir bien". Birongo, me pasó por la cabeza, que tenga la razon. Ah, sí, y en un edificio el letrero decía "se vende razon".)

Como a las 12md el viento se tranquilizó alguito. Hasta ese momente había hecho solamente treinta, treinta y cinco kilometros. Iba muy lento. Pero por la tarde pude acelerar y sí, llegué a Piura. Y ahora ojo, que no me van a creer. Voy por una de las principales, me pasa una moto y el tipo apunta con la mano a la derecha. Que quiere el hijuemadre ese, pensé, porque ya se me había olvidado, que por lo general esto precisamente es, lo que todo el mundo deberia hacer, pero desde hace tres años no lo habia visto: el me señalizo que iba a doblar a la derecha. ¡Milagro! Ah sí, entonces los milagros pasan y ya para el futuro les pido, que no me digan, qe no.

Quebra´ita mijito

Cuando tomaba esa foto se me acerco un mototaxista y se puso a hablar conmigo. Era de Paita, un pueblo cercano (ahi donde murió Manuela Saenz, por cierto). Dice que ya desde antes venia a Talara, vendia panes, dulces y tomaba en cerveza toda la ganancia. Ahora es mototaxista, tiene mujer y por eso fue que se establecio, muy bien hecho, mis felicidades.

Maquina

Otras maquinas

Por aqui no puedes pasar. Agarra un helicoptero y transportate a Piura directamente.

Una de las colinas. Hubo un par de colinas más. Desde la ultima ya se veian los arrozales de Sullana, fue como ... no se... fue emocionante ver estos montones de verde todavia desde lo seco.

miércoles, 22 de junio de 2016

¿Ya te has acostumbrado al calor?

Bajando de la sierra ecuatoriana hacia la costa mi corazón experimento toda clase de alborotos.

Lagunas de Mojanda
Practicamente mi viaje entero de dos años y medio había pasado en zonas calientes. De vez en cuando hubo que subir a la montaña, pero fueron eventos puntuales. Tal cual: se subía y casi inmediatamente se bajaba de vuelta al calorcito, hacia el otro lado de la cumbre. Pero ésta vez, en Ecuador, permanecí dos meses enteros en las alturas cercanas a tres mil metros sobre nivel del mar.

Ahí trataba con la gente significamente más timida, quizas cerrada, o quizas fue solamente la impresion, la forma, quien sabe. Lo cierto es que por supuesto usan su jerga, su acento todo andino, su canta´ito  que les hace poner "ya" en cada frase, a veces dos repitiendolo ("¿Ya te irías ya?").

En la sierra los olores son otros, ni el humo de madera sabe igual puesto que la madera tambien es otra. Otra es la comida, el paisaje, el ritmo, y - primero que todo - el clima. Hace frio pues, y más cuando - como aparentemente pasa éste año - el invierno no cesa y sigue lloviendo todo el junio Anno Domini 2016.

Aún no esta lloviendo, pero ya te viene la nube, joder...
Nevó.
Del Altar caían cascadas (es por Riobamba, provincia Chimborazo).

Solo bajando hacia Huigra me dí cuenta, que estuve ahí, en la sierra, como en destierro. Si me acuerdo bien, fue Tischner quien decía que la melancolía mata a la voluntad. No sé. Lo cierto es, qué en éste preciso caso - o sea cuando estuve bajando via Huigra - el golpe de recuerdos fue tan organicamente corporal, carnal, que no pude controlarlo con la conciencia, con la voluntad o con lo que tu quieras.

Aspiraba los aires de las tierras calientes y casi que los ojos se me llenaban de lagrimas. "Voy a llorar" me decía, aunque al final no he llorado.

Unas tierras calientes.
El pesado, sofocante olor a vida entró a mis pulmones. Desde un paseo por las montañas cerca de Quetzaltepeque, Guatemala, reconozco en cualquier circumstancia el olor de las yerbas de mil quinientos metros sobre nivel el mar. Es... No sé, tendrian que olerlo, pero es muy caracteristico. Luego, o sea: mas abajo, se hace cada vez más denso. Aparecen otras plantas y aunque no sepa sus nombres, supe cuando llegaban a mi nariz una por otra. Con ellas aparecian en mi mente imagenes y vivencias pasadas de las costas colombianas, de Venezuela, de Panamá aún (que eso último me sorprendió más, porque ese país, Panamá, no me gustó mucho que digamos).

Inhalaba con fuerza, a todo pulmon, me llenaba de recuerdos. En la cara se me pintó - sin que lo pretendiese - una sonrisa incondicional, brillante, feliz. Desde las nubes salió el sol, calentó el asfalto negro y ese calor se me subió por las piernas hasta la cabeza.

Otras tierras calientes.
Abajo, en Huigra, me saludó un pueblo de casas pegaditas, de paredes sucias y el aire macondino. El dueño del unico comedar estaba afuera, sentado detras de una mesa plastica. Esperaba clientes que nunca llegaron. Vi una mujer con el culo gigante y sonrié. Me estaba acercando a la costa, no hubo dudas. Fugazmente pasó una joven linda con el inconfundible sabor a playa. Sonó reggaeton en vez de disco andino (por cierto, ambos generos considero algo asquerosos, pero de manera diferente).

Entre tanto me dí cuenta, que éste tipo de emoción, éste agitar de corazón, proviene no del calor, ni del tiempo ni los olores de platano maduro en un sarten con aceite diez veces quemado, sino de personas cuales se encontró en tales circumstancias: con pesados aires selvaticos, en cañaverales y con cerveza barata y caliente. De hecho, cuando unos kilometros más abajo encontré una quebrada para bañarme, y cuando por fin cambié las botas de frío a las chanclas de siempre, quería abrazar a alguien, sentí como si volviera, quería saludar y que alguien conocido me saludara, pero no hubo nadie. Porque cuando los elementos, éste ambiente del pasado vuelve de repente, presentimos inconcientemente que con ello volverán tambien las personas del pasado, con cuales la pasamos bien, aunque tal presentimiento no tenga ni el menor sentido, pues Ecuador no es ni Colombia, ni Venezuela, y menos Panamá.

Lo maravilloso es saber, sin embargo, que nuestros cuerpos son tan independientes en su sentis, que no aceptan esa simple logica.

(sonrisa : ) )
Con los siguientes kilometros el calor subia mientras el corazón se me acercaba a la garganta (y no fue por velocidad... bueno, tambien). En Sural, donde dormí en lo que antes era una escuelta, por la mañana me trajeron desayuno. Dijeron que dejase los platos en la puerta. Luego, cuando salí de todas las curvas de la bajanda interminable me encontre en Clementinas. Compré una mano de bananos y pasé un rato hablando con la señora. Elejí un camino de tierra que se adentraba por entre los platanales caseros y pastos del ganado zebu. En esa carretera polvoriente el calor se respiraba, se tragaba. Soñaba - ¿o presentia? - pronto llegar asi a Necocli o Tolú, donde me saludarian los hombres jugando su domino de siempre con acompañamiento del vallenato inmortal y sus tragos de aguardiente desde la mañana temprano, las señoras trigueñas en las panaderias de buñuelos y el café siempre aguado, dulce y barato.

Llegué a Ventura, un pueblito perdido en la selva con sus calles pedregosas de tierra amarilla, que bien podria servir por Capurgana, de mis recuerdos. Pero no encontré ni vallenato, ni las señoras, ni panaderias, ni café, ni ampanadas, ni un coño. (Es que, ¡coño!, cómo puede vivir la gente sin empanadas y salsa tártara, que es eso, vale.) Me quedé, sin embargo, esperando a algo, o alguien conocido, aunque fuese un sonido, un olor, una sombra. No sabía, simplemente, que hacer con ese conjunto de sentimientos que me devoraba de por dentro.

Extraño, no puedo no extrañar.

Guayaquil se parecé a Caracas con sus avenidas anchas y el dinamico aire metropolitano mezclado con el relajo de la provincia. Me quedo a media cuadra de calle Colombia y una cuadra y media de calle Venezuela. Curioso.

Se me acerca alguien y pregunta: ¿Ya te has acostumbrado al calor?

Deja los platos en la puerta.
Sural
Ventura desde arriba
Ventura de cerca
Cosecha de caña, Guayas







martes, 26 de abril de 2016

Los venezolanos hacen negocios en Colombia


En Manizales hay un local llamado Chamo Café. Se promociona como el lugar con la verdadera comida venezolana. Y – por cierto – es venezolano en todo aspecto, es venezolanisimo (casi tanto como el programa ¨Orientales y venezolanisimas¨ en la emisora margariteña SuperStereo 98.1 por las mañanas).

La pared de la barra está decorada con palabras como: na´guara, guayoyo, curda, epale, etc. Lo que hay pa´ comer es – y no pudo ser otra cosa – arepa. Hay reina pepiada, hay de carne mechada y un poco de cosas más, aunque lejos de la oferta que dan a sus clientes los puesticos de comida al lado del Mercado Periferico en Mérida (la gran arepera nocturna, donde comen todos los taxistas, mi favorita; y no, en Chamo Café no tienen ni molleja (¡qué molleja!), ni huevo de codorniz, ni ese mil millones de botellas con salsas diferentes que siempre se encuentra en Venezuela). 





El hombre que trabaja en el local es un tipico trabajador venezolano: está enojado por tener que trabajar. Por supuesto, si uno viniera con un pana del tipo, todo sería muy diferente! El tipo se volvería alegre, dando palmaditas y echando vaina, pero como entramos sin ningun pana de él, pasamos casi por desapercibidos, sintiendonos culpables por haber entrado.

Las arepas estan decentes, aunque algo pequeñas. Y medio cariñosas: 5 mil pesitos por una reina pepiada, si me acuerdo bien, que son casi dos dolares, o sea: 2 mil bolivares. Y aja, yo se que comparar cualquier cosa con los precios de ahora en Venezuela no tiene sentido, pero por 5 mil pesitos en Colombia uno puede tragarse un almuerzo completo, con sopa, seco, jugo y una sonrisa de la cocinera.

Pero pongan cuidado ahora: ¿saben que resultó más venezolano de todo? La amiga, que se fue a visitar Chamo Café conmigo, pidió café. Con leche. ¿Y qué, qué pasó, ya saben? No hubo leche jajajajajaja, qué risa :D. Casi que me caí del asiento. „Ya va – digo yo al tipo – no me digas que no conseguiste leche en Colombia!”. Medio me explicó que la compañera del trabajo iba a traer la leche, pero no llegó, y que eso, que aquello... Pero sí, con eso de „hay solamente cafe negro, porque no tenemos leche” me sentí en casa.

Como lo escribí en el ultimo articulo, ví el Chamo Cafe entrando por la noche a Manizales. Me acerqué para saludar, como si fuese un café polaco. Curioso.

Y ahora mismo – dió la casualidad – me encuentro en Tulcan, en el Nudo de los Pastos, hace 200 años más godos que un carajo. Pero yo, por supuesto, me quedo en un lugar tan patriota como avenida Bolivar, en la vecindad de las calles Junin, Ayacucho y Boyaca: ¡más bolivariano – imposible! Y bueno, mañana sigo hacia Ibarra, donde en 1823 Simoncito venció al coronel pastuso Agualongo. Y luego más al sur, hacia Ayacucho, ¡a paso de vencedores!

martes, 1 de marzo de 2016

Chocó - la Colombia negra

Ya hace tiempo desde que este blog se volvió todo un cuaderno de cartas a los venezolanos, así que ya no tengo que pretender como si no fuese así.

Apoyamos vinotinto, ¡apoyemos al físico en su camino! (obviamente mi franela es la chimba a mil bolos en mercadolibre) fot. Piotr Strzeżysz

martes, 29 de diciembre de 2015

Seguridad alimentaria en Venezuela y Arabia Saudita

Al Gobierno Bolivariano de Venezuela le gusta seguridad alimentaria. O más bien: le gusta hablar de ella. El gobierno de Arabia Saudita - en cambio - apunta a conseguirla en terminos reales.

Comida.
Arabia Saudita es un país gigante, pero practicamente desertico: sin rios, selvas humedas ni lagos. Gozando de miles de millones de petrodolares que llegan al bolsilla de los gobernadores en Riad, el reinado puede abastecerce en comida comprandola afuera. Pero cando en los años 70´ el Occidente amanazaba con bloquear las exportaciones de comida - una medida que iba a ser empleada frente a la alza de precios de petroleo - los saudis no empezaron la lloradera tan conocida en Venezuela: ay que el Imperio, ay que los europeos malos, ay que la oposicion traidora, ay que guerra economica. En cambio empezaron a crear sus propios fuentes de comida. Con un sistema de subsidios para la produccion interna se logró que en 1992 Arabia Saudita, un pais con las posibilidades agricolas practicamente nulas, se elevo como es sexto exportador (!) de trigo en el planeta.

Para este logro se utilizaron las fuentes de agua subterranea, que son no solamente caros para explotarlos, pero tambien tienen la misma caracteristica que el petroleo: dentro de un cierto tiempo se acabaran. Los gobernantes del reino saudí decidieron por lo tanto terminar paulatinamente con el sistema de subsidios para la produccion interna, todo para no quedarse pronto sin agua. En cambio empezaron masivas inversiones en tierras y produccion agricola en Africa, particularmente en Etiopia, tratando de imponer sus propias reglas, o sea: nada de barreras para la exportacion hacia Arabia Saudita. Cierto es destacar, que esta politica - llamada internacionalmente como acaparamiento de tierras, land grabbing - resulta muchas veces perjudicial para las comunidades locales africanas. Sin embargo presenta, que las autoridades del petroestado saudí buscan soluciones reales para la cuestion llamada seguridad alimentaria de su pais.

Fuente: Stefano Liberti, Los nuevos amos de la tierra (Ediciones Puntocero, 2014)

Mientros tanto en Venezuela...

Un país igual de grande, pero en cambio: ¡nada desertico! Las fuentes de agua abundan por todos lados, la tierra es fertil y basta que caiga al suelo una pepa de mango para tener dentro de unos años un arbol lleno de comida. No hay que ir a Etiopia, no hay que sacar agua escondida en pozos profundisimos. En este mismo país, aunque la poblacion crece rapidamente - se duplicó en tan solo 30 años! - la produccion agricola esta cayendo. Entre 1998 y 2011 las cosechas de café bajan de 1600 mil a 800 mil quintales. Es simbolico: Venezuela, que antes vivia de exportacion de cafe, ahora la esta importando. Sin embargo no es solamente cafe que viene del exterior: afuera se compra maiz, arroz, caraota negra y muchos otros productos basicos. El pais cuya mitad son regiones llaneros, propicios para la ganaderia, importa ganado en pie de Nicaragua y Brasil. ¿Y la seguridad alimentaria? Bueno, cuando faltó la leche en polvo, el presidente Nicolas Maduro, el mejor alumno del comandante eterno con doble capa de chocolate y M&M´s por encima Hugo Chavez, viajó a Bolivia para contractar la compra de 500 mil toneladas de este producto. ¡Otro logro de la revolución!

Y bueno, ya saben como esta Riad, la capital de Arabia Saudita

Riad (fuente)

y como esta Maracaibo, el Dubai de Latinoamerica

Maracaibo (fuente)

Resulta que de alguna manera a la Arabia Saudita no le tocó la llamada "guerra economica". No entiendo, ¿cómo es posible? ¿Será que lo que dice Maduro no es verdad?

sábado, 28 de noviembre de 2015

¿Para quien brillará el sol?

Ya desde hace un buen tiempo me ha parecido que esa idea de vivir para sí mismo es algo totalmente carente del sentido. Sin embargo, la gente suele repetir - y especialmente en casos de los fracasos amorosos cuando uno, quedandose en vacío por no poder servir a la mujer que tanto ama, se pregunta "y ahora, ¿qué coño hago?" - que primero es que hay que vivir para sí mismo. Que eso es el unico camino a la felicidad.

No sé. Realmente presiento que existen dos opciones: (1) es que hablamos desde puntos de vista muy distintos, o (2) tengo parientes en África.

Dios El Creador de Stanislaw Wyspianski