martes, 14 de abril de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
¡Gringo! y otras maneras para presentarse como un ignorante
La gente en Latinoamerica por lo general es muy amable. Especialmente en Venezuela, las vendedoras en las tiendas y panaderia siempre te dirán ¨mi amor¨, ¨mi principe¨ y otras palabras que cambian el simple hecho de compra de pan con guayaba a un momento de placer.
Pero tambien a menudo a alguien le da la gana gritarte, por ejemplo, ¨¡gringo!¨, y de vez en cuando ¨gringo de mierda¨, ¨muere, gringo¨, ¨gringo, ve te a la mierda¨ y otras expresiónes, cuales las panaderas no usan nunca.
Pensemos: ¿tienen razón diciendolo?
Preguntemonos: ¿es cierto, que todos gringos, o sea: estadounidenses son blancos? Bueno, Barack Obama no mucho, así que vamos a otra pregunta.
¿Es cierto, que todos los blancos, o al menos: la mayoria de los blancos del mundo vive en Estados Unidos?
Pero tambien a menudo a alguien le da la gana gritarte, por ejemplo, ¨¡gringo!¨, y de vez en cuando ¨gringo de mierda¨, ¨muere, gringo¨, ¨gringo, ve te a la mierda¨ y otras expresiónes, cuales las panaderas no usan nunca.
Pensemos: ¿tienen razón diciendolo?
| Venezuela: xenofobia institucionalizada |
¿Es cierto, que todos los blancos, o al menos: la mayoria de los blancos del mundo vive en Estados Unidos?
martes, 9 de diciembre de 2014
Todo con la debida moderación
Todo con la debida moderación. Hasta en caso de reprimir la propia altivez.
Los buenos consejos suelen surgir en los momentos menos esperados, y en el mismo tiempo: en los momentos más adecuado y precisos, justo cuando los necesitas, aunque no lo sepas, aunque no estes conciente de esa necesidad. Además aparecen en momentos invariablemente para nada espectaculares. A uno se le puede recordar el Primer Libro de los Reyes 19, 9-12, cuando el Señor no estaba en el viento, ni en el fuego o terremoto, sino en una brisa suave.
Los buenos consejos suelen surgir en los momentos menos esperados, y en el mismo tiempo: en los momentos más adecuado y precisos, justo cuando los necesitas, aunque no lo sepas, aunque no estes conciente de esa necesidad. Además aparecen en momentos invariablemente para nada espectaculares. A uno se le puede recordar el Primer Libro de los Reyes 19, 9-12, cuando el Señor no estaba en el viento, ni en el fuego o terremoto, sino en una brisa suave.
| Henry Pittier, Maracay |
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