lunes, 6 de marzo de 2017

Tiene poder el olor

Tenías toda la razón. Los olores saben revivir los recuerdos. Y es más: saben hacerlo de manera quizá más fuerte que las imágenes, los sonidos o hasta la música. No, más que música más bien no. Pero igual: tenías razón.

(Es lo cómodo de tener un blog en español, cuando por ejemplo una persona cómo K., o sea la que tenía razón, no hable ese idioma.)

Hay algo en el aire de Chiquitanía – el lejano oriente boliviano – que me hace acordar de estado Sucre, el lejano oriente venezolano. No sé con exactitud que es eso: alguna yerba, fragancia de un árbol, olores del pasto o simplemente la húmedad calentada hasta temperaturas exorbitantes, que parece hacer sudar no solamente a los seres humanos, sino tambien a las plantas, los automóviles y al asfalto.

Santa Ana

domingo, 20 de noviembre de 2016

Historia de la independencia según los peruanos

Ojo, yo comprendo perfectamente que cada pueblo necesita de su mito, de su leyenda y sus héroes para consolidar la unidad nacional acerca de una idea o lo que sea, pero coño... Los peruanos se pasaron. Me explico: sus mitos a veces están tan lejos de la verdad, que hasta da risa.

Hace unas dos semanas tuve un verdadero gusto de visitar las pampas de Ayacucho (a paso de vencedores, por supuesto), el lugar donde se selló la independencia latinoamericana. Ví el obelisco - bonito, ví el lugar donde se firmó la capitulación del ejercito realista - chévere, y ví tambien un letrero informativo acerca de la historia de la independencia:

¡Tan interesante!

sábado, 17 de septiembre de 2016

¿Qué quedó de Ayampe?

Garua son estas gotitas de agua miniaturescas (¿existe palabra "miniaturesca"? si no, pues que exista) que van cayendo del cielo por ahi, por Ayampe y Puerto Lopez en agosto o septiembre. Es una especie de lo que en Europa llamamos otoño. En otoño la temperatura baja paulatinamente desde el calor del verano hasta los hielos del invierno. Eso, como el agua, apaga el alboroto vacacional y poco a poco, en cambio, entra con melancolía. Garua tambien es melancolica y es cierto, que este pedazo de la costa ecuatoriana con garua está algo calladito. No hay tanta gritería, tantas risas en voz alta soltadas al aire. Las señoras se sientan frente a sus casas esperando que escampe y no escampa durante semanas. La ropa no se seca y por las noches hay que ponerse medias y pantalones largos.

Sorprendentemente la garua sabe mojar bien. Las gotitas son pequeñitas, dificiles de percebir, pero su cantidad respalda al tamaño y hasta una corta marcha puede volverte mojado enterito y dar una esperanza de tos y gripe al otro día (especialmente si compras agua donde el señor "¡vacanisimo!", que es más barata que el agua de la señora enojada, pero el cierre siempre esta mal puesto y por el camino algo de los 20 litros de la potable se te queda en la camiseta). Pues en pocas palabras: provoca más bien quedarse en la casa.

En la casa